Este vídeo es para todos los expatriados y chinos moderados que me dicen «Cálmate», «Sé positivo» y «Cállate».
Si su reacción ante mi enfado por la discriminación racial es decirme que me calle… USTED ES PARTE DEL PROBLEMA.
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He leído muchos libros sobre la experiencia negra en Estados Unidos y hablado de raza con personas blancas para intentar comprender cómo hablar sobre raza con los chinos Han.
Y su mayor queja... es el «liberal blanco». De hecho, casi prefieren el racismo abierto del nazi blanco al liberal blanco por lo engañoso y condescendiente que resulta cuando les dice: «¡Callaos! ¡Cerrad la boca! ¡Sed positivos! ¡Tenéis que pensar en nuestras necesidades cuando os enfadáis y habláis de vuestros problemas!»
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Permítanme terminar con una cita de Martin Luther King
Debo hacerles dos confesiones sinceras, hermanos cristianos y judíos. Primero, debo confesar que durante los últimos años me ha decepcionado profundamente el blanco moderado.
He llegado casi a la lamentable conclusión de que el gran obstáculo del negro en su avance hacia la libertad no es el miembro del Consejo de Ciudadanos Blancos ni el del Ku Klux Klan, sino el blanco moderado, más dedicado al «orden» que a la justicia; que prefiere una paz negativa, ausencia de tensión, a una paz positiva, presencia de justicia; que dice constantemente: «Estoy de acuerdo con el objetivo que busca, pero no con sus métodos de acción directa»; que cree paternalmente poder fijar el calendario de la libertad de otro hombre; que vive según un concepto mítico del tiempo y aconseja constantemente al negro esperar una «época más conveniente».
La comprensión superficial de las personas de buena voluntad es más frustrante que la incomprensión absoluta de las personas de mala voluntad. La aceptación tibia resulta mucho más desconcertante que el rechazo directo.
Solo sacamos a la superficie la tensión oculta que ya existe. La ponemos al descubierto, donde puede verse y abordarse. Como un forúnculo que nunca puede curarse mientras permanezca cubierto, sino que debe abrirse con toda su fealdad a las medicinas naturales del aire y la luz, la injusticia debe exponerse, con toda la tensión que crea su exposición, a la luz de la conciencia humana y al aire de la opinión nacional antes de poder curarse».
